Zat Rana

Zat Rana

El Sencillo Arte de Lograr lo que se Quiere

Daniel Day-Lewis no es alguien que tenga toda fama que merece.

 

Seguramente vas a reconocer su rostro en films como Gangs of New York y Lincoln, si es que sos alguien que ve muchas películas, pero él no es exactamente un hombre que aparezca en revistas de chismes o en algún programa de entrevistas.

 

Sin embargo, su tranquila reputación personal, se contrapone a las aclamaciones recibidas de parte de toda la comunidad de Hollywood

 

Ha sido premiado con un Oscar al Mejor Actor en tres ocasiones diferentes. Lo que supera a lo logrado por cualquier otro actor masculino en la historia del cine.

 

Esto tampoco ha sido un golpe de suerte. Day-Lewis es ampliamente considerado como uno de los actores más talentosos de su generación, incluso se ha mencionado que el puede ser uno de los mejores de todos los tiempos. En 2014, el recibió el título de Caballero en el Palacio de Buckingham por sus servicios al arte del Drama por parte de la Familia Real Británica.

 

Curiosamente, existen muchas diferencias visibles sobre la forma de enfocar su arte en comparación con la mayoría de las otros actores.

 

Por un lado, es conocido como un actor “del método”. El se compromete completamente a cada rol que desempeña literalmente viviéndolo realmente. Ha habido casos en los que ha permanecido en su personaje a lo largo de todo el rodaje de una película, incluso al punto de perjudicar su salud.

 

Rara vez hace pública su vida personal, y tiene muy pocas entrevistas y apariciones más allá de la promociones de sus películas.

 

Lo más curioso , sin embargo, es que solo ha protagonizado 6 películas diferentes desde 1998, con espacios de 5 años entre cada proyecto.

 

Generalmente las personas más exitosas son prolíficas, sin embargo, Day-Lewis ha podido hacer una carrera aunque no lo sea. Algo no tiene sentido.

 

No se trata solo de elegir

 

Existe una cita concisa del autor francés Antoine de Saint-Exupery que, cuando se traduce , dice algo parecido a lo siguiente,

 

“La perfección se logra no cuando no queda nada por agregar, sino cuando ya no queda nada por quitar”.

 

A menudo encontramos que los diseñadores, en particular, aprecian esta línea de pensamiento.

 

La razón de esto es que la mayoría del arte visual está inspirado tanto por lo que no existe directamente como por lo que si lo hace. El espacio en blanco alrededor de un objeto es tan importante para una imagen como lo que se encuentra en el foco de la misma.

 

La mayoría de nosotros tiene un sesgo intuitivo cuando pensamos acerca de elegir. Esto es lo opuesto al método de pensamiento anterior. A menudo consideramos la elección como una cuestión de selección. Vemos diferentes vías y opciones, y tratamos directamente de elegir la que nos atrae más.

 

Esta forma de decidir no solo es abstracta, sino que también pasa por alto el hecho de que la mayoría de las veces el acto de seleccionar se trata tanto de decir “no” como de decir “sí”. De hecho, el hábito de decir “no” es a menudo más importante.

 

Cuando el sesgo acerca de elegir se enfoca como un proceso de decir “sí”, también colocamos piedras en nuestro propio camino, ya que si esta es tu respuesta predeterminada, entonces es probable que vas a decir “sí” a muchas más cosas de las que deberías, y esta es generalmente una de las formas más habituales de perder el foco.

 

En la mayoría de los casos, tu vida no está determinada por lo que elegiste, sino por lo que decidiste eliminar. Está inspirada por el hecho de reducir las distracciones, no por agregar compromisos.

 

Esta inversión del pensamiento nos da un poco más de información sobre cómo Daniel Day-Lewis logra hacer lo que hace con tanto éxito.

 

El Poder de un Filtro

 

Una gran estrella hace mas o menos en promedio una película nueva por año.

 

Si imaginamos una carrera a lo largo del período de tiempo en el que Day-Lewis lanzó solo 6 películas nuevas, entonces podemos inferir que la mayoría de los actores o actrices de similar éxito hubieran hecho alrededor de 15 a 20 películas.

 

Esto es tres veces más productividad. ¿Qué hizo él en todo ese tiempo?

 

Para Gangs of New York, contrató a un carnicero para ser su aprendiz de modo de poder perfeccionar una pequeña parte de su rol. Durante el rodaje, el mantuvo el acento neoyorquino y se negó a usar un abrigo para poder permanecer en su papel incluso cuando estaba enfermo de neumonía.

 

En su preparación para Lincoln, se dice que le pidió al director Steven Spielberg un año entero para enfocarse en el papel. En ese tiempo, leyó más de 100 libros y trabajó con maquilladores para esculpir su cuerpo como el de Lincoln.

 

Si bien todo esto es bastante extremo, también explica cómo logra hacer lo que hace. El posee un filtro de selección de proyectos muy estricto que lo protege de hacer algo diferente de aquellas cosas en las que realmente necesita enfocarse para lograr su mejor rendimiento. De hecho, incluso rechazó el papel de Abraham Lincoln cuando lo recibió por primera vez.

 

El hecho de decir “no” a tantos proyectos le permite decir “sí” completamente a los realmente importantes de una manera que muy pocos logran hacerlo.

 

Es cierto que la mayoría de las estrellas no ponen tanto esfuerzo en cada proyecto como Day-Lewis, pero es evidente que los exitosos también tienen sus propios filtros de selección. Si están trabajando al ritmo una película nueva cada año, y lo hacen bien, entonces tienden a limitar otros proyectos, incluso si existe una buena oportunidad.

 

Los filtros de selección te protegen de perder el tiempo en cualquier cosa que no sea lo importante. Ese enfoque es lo que finalmente hace la diferencia.

 

¿Realmente Podes Lograr Cualquier Cosa?

 

Sería ingenuo sugerir que cualquier persona pueda hacer absolutamente todo lo que desee. Hay demasiadas variables que entran en juego.

 

Dicho esto, tampoco está tan lejos de la verdad. La mayoría de las cosas que impiden a la gente obtener lo que quieren son imaginadas por ellos mismos. Excusas como la falta de talento o de tiempo pueden ser reales, pero a menudo no lo son.

 

El verdadero problema es generalmente la falta de foco, dedicación a largo plazo y la escasa voluntad para sacrificar algo bueno a cambio de algo sobresaliente.

 

No se puede obtener todo lo que se quiere, y esto es un hecho.

 

No podes lograr que cada película que hagas se considere una obra maestra y, al mismo tiempo, hacer una nueva cada año. No podes decidir estar abierto a cada nuevo proyecto, al mismo tiempo que esperar poder hacer un gran progreso en esa área específica que realmente importa.

 

Los compromisos siempre existen. Sin embargo, si existen filtros de selección fuertes, y si te sentís cómodo con la idea de comprometerte solo en una o dos cosas durante un período extenso, entonces prácticamente no hay nada que no puedas lograr.

 

Es casi imposible no progresar en algo que se convierte en un compromiso excluyente. La mayoría de la gente simplemente no se siente cómoda con esa idea.

 

Otra forma de decirlo es la siguiente: lo más probable es que puedas lograr cualquier cosa que te propongas, pero esto también significa que no vas a poder tener todo lo que deseas.

 

Tu vida está moldeada por aquellas cosas a las que les decís que “no”. Hay que rechazar sabiamente.

 

 

 

 

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